El Antiguo Observatorio de Beijing

Junto a la impresionante avenida Chang’An, sobre los restos de la antigua muralla que rodeaba la ciudad se alza el Antiguo Observatorio de Beijing, un observatorio de época pretelescópica que ha funcionado ininterrumpidamente durante seis siglos.

La historia de la astronomía en China es casi tan antigua como la de la escritura. Se han encontrado registros de eclipses y novas en incisiones de huesos oraculares del período Shang (aprox. 1500-1000 a.C.).

Se conservan mapas celestes, gnomones, clepsidras, esferas armilares, globos celestes y calendarios de épocas anteriores al inicio de nuestra era. La astronomía era un conocimiento reservado a un círculo reducido de eruditos, puesto que se consideraba que los fenómenos celestes eran reflejo de los asuntos relacionados con el emperador, el Hijo del Cielo, y por tanto el pueblo llano tenía vetado el estudio de los astros.

Los astrónomos chinos, bajo la protección y administración del gobierno, escrutaban el cielo permanentemente y se convirtieron en los observadores más precisos y persistentes de toda la antigüedad. De hecho, las únicas referencias a algunos fenómenos celestes acontecidos entre los siglos V y X de nuestra era que han llegado a nuestros días proceden de crónicas astronómicas chinas.

Entrada al Antiguo Observatorio de Beijing. Foto: © Paco Bellido
Entrada al Antiguo Observatorio de Beijing. Foto: © Paco Bellido

Según una estadística reciente se conservan registros de más de diez mil eventos astronómicos entre ellos 270 sobre manchas solares, 300 sobre auroras boreales, 300 sobre meteoritos, 1.600 sobre eclipses de sol, 1.100 sobre eclipses de Luna, 200 sobre ocultaciones lunares, 100 sobre novas y supernovas, 400 sobre lluvias de meteoros y 4.900 sobre meteoros. Además existen cientos de documentos sobre los movimientos de la Luna y los planetas. El descubrimiento en 1967 del púlsar de la Nebulosa del Cangrejo, relacionada con la nova de 1054 que aparece en los registros chinos, despertó el interés por esta documentación astronómica.

Durante la dinastía Ming (1368-1644) se produjo un declive en la actividad astronómica. Los astrónomos imperiales no fueron capaces de predecir con exactitud varios eclipses solares y lunares con el calendario Datong en vigor, ni tampoco con el calendario musulmán que se utilizaba también como referencia desde 1450.

Réplica de la esfera armilar construida en 1439 para la determinación de coordenadas de cuerpos celestes. El original se encontraba en este lugar y se trasladó en 1933 al Observatorio de la Montaña Púrpura de Nanjing en 1933. Crédito: © Lola Vázquez
El autor frente a la réplica de la esfera armilar construida en 1439 para la determinación de coordenadas de cuerpos celestes. El original se encontraba en este lugar y se trasladó en 1933 al Observatorio de la Montaña Púrpura de Nanjing en 1933. Foto: © Lola Vázquez

A pesar de que se castigó severamente a algunos astrónomos, los dos calendarios siguieron en uso sobre todo por falta de un método mejor. El ministro de ritos solicitó permiso al emperador para buscar por el país a nuevos expertos en calendario. El esfuerzo fue en vano pero la situación cambiaría pocos años después con la llegada de un occidental.

A finales del siglo XVI el jesuita Matteo Ricci llega a China. Ricci había nacido en 1552 en Macerata, en la actualidad una ciudad perteneciente a la región italiana de las Marcas que en aquella época pertenecía a los Estados Papales. Estudió derecho y teología en el Collegio Romano, la gran institución educativa de los jesuitas en Roma. A la edad de veinticinco años solicitó formar parte de una misión a la India, partió de Lisboa en marzo de 1578 y llegó a Goa, una colonia portuguesa, en septiembre del mismo año. Cuatro años después sería destinado a China, a su llegada a Macao, destacado puerto comercial portugués en el sur de China, Ricci empezó a estudiar el idioma chino, llegando a ser uno de los pocos occidentales que dominaban la escritura clásica china. En 1583 se mudó al interior, a la ciudad de Zhaoqing en la provincia de Guangdong, tras recibir una invitación del gobernador que había tenido noticia de las habilidades de Ricci como matemático y cartógrafo. En 1584 Ricci compuso el primer mapamundi de estilo europeo escrito en chino.

Retrato de Matteo Ricci. Crédito: Wikimedia Commons
Retrato de Matteo Ricci. Crédito: Wikimedia Commons

Su fama se fue extendiendo hasta llegar a oídos del emperador, en 1601 Ricci fue el primer occidental al que se le permitió acceder a la Ciudad Prohibida de Beijing. Los jesuitas sabían que la astronomía era una ciencia muy respetada en el país y decidieron utilizarla como forma de predicar el cristianismo. La predicción de un eclipse de sol el 21 de junio de 1629 permitió comparar los métodos tradicionales chino, musulmán y el nuevo método occidental. Xu Guangqi, un converso cristiano y oficial de alto rango, demostró la superioridad del método occidental.

En noviembre de ese mismo año se instituyó una Oficina del calendario. Xu organizó a más de 50 sabios y astrónomos chinos, la mayoría de los cuales eran cristianos o acabaron convertidos al cristianismo, para llevar a cabo la reforma más ambiciosa del calendario emprendida desde la dinastía Yuan (1206-1368).

Los jesuitas llevaron consigo a China ideas novedosas para los eruditos locales, por ejemplo la noción de una Tierra esférica. Las teorías europeas del movimiento de la Luna y los planetas y las técnicas algebraicas y geométricas también permitieron mejorar las predicciones de eclipse y sobre la posición de los planetas.

El observatorio de Beijing

Al comienzo de la dinastía Yuan, en 1279, los astrónomos Wáng Xún y Guo Shoujìng construyen un observatorio en las afueras de Beijing, El observatorio se funda con el fin de realizar observaciones celestes que permitan emprender la reforma del calendario. Guo Shoujìng había inventado dos de los instrumentos astronómicos que todavía hoy se pueden ver en el observatorio, la esfera armilar simplificada y la tabla cuadrada, una evolución del gnomon que permite medir la altura del sol midiendo su sombra sobre una serie de círculos concéntricos.

El astrónomo de la dinastía Yuan Guo Shoujing desarrolló diversos instrumentos astronómicos, entre ellos una versión adaptada de la esfera armilar. Foto: © Paco Bellido
El astrónomo de la dinastía Yuan Guo Shoujing desarrolló diversos instrumentos astronómicos, entre ellos una versión adaptada de la esfera armilar. Foto: © Paco Bellido

En 1442, durante los inicios de una nueva dinastía, la Ming (1368-1644) el emperador Zhèngtong encarga la construcción de un nuevo observatorio cerca del emplazamiento del anterior. Este nuevo observatorio se alza sobre la muralla que rodeaba la ciudad, esta sólida construcción lo protege de los frecuentes terremotos y también de los incendios. En la actualidad el observatorio se encuentra en una de las vías más ajetreadas de la ciudad, la avenida de Chang’An que atraviesa la plaza de Tian’anmen y la Ciudad Prohibida, pero hace poco más de un siglo era una zona tranquila rodeada de granjas.

En esta primera fase el observatorio dispone de una esfera armilar, una armilla simplificada y un globo celeste, además de un gnomon. La propia torre del observatorio se empleaba como gnomon bajo el lírico nombre de Salón de la Sombra solar.

Meridiana. Foto: © Paco Bellido
Meridiana. Foto: © Paco Bellido

Tras la estela dejada por Matteo Ricci otros dos jesuitas tendrán un papel destacado en la astronomía china y en la evolución del observatorio, el alemán Johann Adam Schall von Bell y su sucesor, el flamenco Ferdinand Verbiest.

Johann Adam Schall von Bell (1591-1666)

Schall von Bell, hijo de una noble familia de Colonia, había desembarcado en Macao en el año 1619 donde permaneció estudiando chino y matemáticas durante cuatro años hasta que la suerte le permitió viajar a Beijing para ayudar en la defensa militar contra los invasores del norte. Durante un ataque de los holandeses en Macao, Schall von Bell había demostrado su pericia con los cañones, un conocimiento muy ansiado por la corte china ante el inminente ataque.

Pero Schall tenía otras habilidades y pronto se vio realizando cálculos y observaciones encaminadas a la reforma del calendario. Con la ayuda de Xu Guangqi y Johann Schreck, conocido como Terrentius, en 1629 ganó un concurso imperial en el que predijeron la hora exacta del eclipse que tendría lugar el 21 de junio. Ese mismo año, Schall von Bell publicó un tratado sobre la fabricación y uso del telescopio. El primer telescopio que llegó a China lo hizo en la expedición jesuita en la que participaban Schall von Bell y Terrentius.

La experiencia de Schall von Bell en múltiples materias le permitió entrar en el exclusivo círculo del emperador, fue nombrado mandarín, un título reservado para los burócratas imperiales. Terminó la reforma del calendario emprendida por Xu Guangqi y los jesuitas Terrentius, Longobardi y Rho. En 1635 presentó en la corte el calendario del emperador Chongzen, conocido como Chongzhen Lishu (崇禎暦).

Las tribus del norte volvieron a reemprender las incursiones bélicas, así que el emperador solicitó de nuevo a Schall von Bell su ayuda en la supervisión de la fundición y ensayo de varios cañones ligeros, el jesuita protestó asegurando que él era un hombre de paz, pero finalmente no tuvo otro remedio que acceder a la solicitud imperial. A pesar de todo, los cañones no fueron de mucha ayuda y las tribus manchúes destronaron a la dinastía Ming estableciendo un nuevo reinado: la dinastía Qing.

En 1645 el nuevo gobierno Qing le encargó una nueva reforma del calendario, la nueva dinastía necesitaba un nuevo calendario para subrayar su importancia. Schall von Bell fue nombrado responsable de astronomía, algo que no sentó especialmente bien a los astrónomos chinos. El cometido del jesuita era proporcionar servicios astrológicos a la corte, insistió en que el personal del observatorio (que incluía astrónomos chinos y musulmanes) utilizara exclusivamente métodos occidentales. El nuevo calendario estuvo listo en breve, ya que en buena medida se basaba en el calendario de Chongzen que había desarrollado tan sólo unos años antes.

Un instrumento para medir la posición de los astros. Foto: © Paco Bellido
Un instrumento para medir la posición de los astros. Foto: © Paco Bellido

La religión manchú incorporaba algunos aspectos de chamanismo, era habitual realizar competiciones públicas en las que los chamanes rivales demostraban sus poderes mágicos. En 1664 el astrónomo chino Yang Guangxiang, que había publicado un panfleto contra los jesuitas, retó a Schall a una competición astronómica. Yang se alzó vencedor y se hizo con el puesto de Director de Astronomía. Yang y otros enemigos locales del jesuita conspiraron contra él acusándolo ante la corte imperial de enseñar matemáticas, astronomía y religión falsas. Schall von Bell y sus asistentes fueron conducidos a prisión donde los ataron a troncos de madera de tal forma que no podían sentarse ni tampoco permanecer de pie. Tras dos meses de cautiverio fueron condenados a muerte en la horca en noviembre de 1664, pero el tribunal decidió que la condena es demasiado suave y ordenó que los acusados fueran cortados en pedazos todavía vivos. Afortunadamente la mañana de la ejecución un tremendo terremoto sacudió la ciudad y algunas partes del Palacio Imperial resultaron destruidas. La prisión donde se encontraba Schall von Bell y sus ayudantes también se vio afectada. Además se había visto un extraordinario meteoro en el cielo y un incendio destruyó parte del palacio imperial donde se dictó la condena. La corte interpretó este acontecimiento como un aviso del cielo, liberaron a los jesuitas, pero ejecutaron a los ayudantes chinos y cerraron las iglesias cristianas durante un tiempo. Excepto Schall, Verbiest y otros dos colaboradores, los demás jesuitas fueron exiliados a Cantón.

Schall von Bell murió poco tiempo después, el 15 de agosto de 1666 a la edad de 75 años, debido a las horribles condiciones padecidas durante su encierro. Tras su muerte, el emperador Kangxi restituyó los títulos honoríficos del jesuita, expulsó a Yang Guangxiang y nombró a Ferdinand Verbiest, otro jesuita, director del observatorio.

Ferdinand Verbiest, 1623-1688

Ferdinand Verbiest había nacido en Flandes en 1623. Tras haber estudiado teología y haberse ordenado sacerdote en Sevilla, Verbiest decide entrar en las misiones españolas que los jesuitas habían fundado en América del Sur. Pero la solicitud de Schall von Bell reclamando ayuda para las misiones chinas llegó en primer lugar y Verbiest disponía de la formación y el talento necesarios.

Cuando Verbiest llega a Beijing, Schall von Bell se encuentra encarcelado en compañía de otros jesuitas. Verbiest intentó defenderlos sin éxito, aunque la suerte hizo que un terremoto lograra lo que su defensa no había conseguido.

En 1669 se descubre que el calendario realizado por Yang Guangxian contiene errores graves. El emperador organiza una competición para poner a prueba las habilidades de la astronomía europea y china. La competencia consiste en predecir tres fenómenos: la longitud de la sombra que arrojará un gnomon de una altura conocida al mediodía en un día determinado; las posiciones absolutas y relativas del sol y los planetas en una fecha dada y la hora exacta de un eclipse lunar previsto. Se decidió que Yang y Verbiest pudieran utilizar cada uno sus métodos matemáticos para responder a las preguntas y “los cielos juzgarían”. El concurso se llevó a cabo en el Departamento de Astronomía en presencia de funcionarios imperiales y oficiales del observatorio.

A diferencia de Yang, Verbiest tenía acceso a las últimas actualizaciones de las Tablas Rudolfinas (publicadas por Kepler en 1627), además pudo utilizar telescopios para mejorar la precisión de sus observaciones. En las tres pruebas el jesuita demostró ser superior a su competidor.

En 1669 el emperador lo nombra vicedirector del Departamento de Astronomía y los jesuitas en el exilio reciben autorización para regresar a sus misiones. En un acto de justicia poética, Yang sufrió la horrible muerte que había deseado para Schall von Bell.

Al igual que otros jesuitas antes que él, Verbiest estudió chino y también manchú. Enseñó al emperador Kangxi, al que unió una estrecha amistad, muchas materias y tradujo al manchú los primeros seis libros de los Elementos de Euclides para el emperador. Sus habilidades como lingüista le abrieron las puertas tanto en la corte como en el mundo académico, permitiéndole hacer contribuciones tanto a la ciencia como a la diplomacia.

Ferdinand Verbiest, astrónomo y mandarín.
Ferdinand Verbiest, astrónomo y mandarín.

Tras su nombramiento en el Departamento de Astronomía, la primera tarea encomendada fue el calendario del emperador Kangxi, para esta tarea necesitaba nuevos instrumentos. Entre 1669 y 1674 trabajó en los diseños y la creación de seis instrumentos: el instrumento altazimutal, el globo celeste, la esfera armilar eclíptica, la esfera armilar ecuatorial, el cuadrante y el sextante. En la actualidad estos instrumentos se pueden ver en la azotea del Antiguo Observatorio.

Verbiest también hizo amplias contribuciones a la cartografía, escribió más de treinta libros, muchos de ellos dedicados a las matemáticas o la ciencia. Fundió cañones e inventó un tipo de carro para transportarlos, incluso inventó un pequeño vehículo impulsado por vapor que se considera uno de los precursores de los automóviles actuales. Fabricó un modelo que consiguió dar una vuelta alrededor del palacio de forma autónoma. Este ingenio probablemente formaba parte de su interés por la hidráulica, diseñó diversas bombas y construyó un acueducto que permitía regular el agua y controlar las inundaciones de los ríos.

Verbiest murió poco después de caerse de un caballo desbocado, sus restos reposan junto a los de Matteo Ricci y Adam Schall von Bell, actualmente en el campus de una Facultad de Ciencias Políticas. Verbiest es el único occidental de la historia china en recibir honores imperiales a título póstumo.

Los instrumentos de Verbiest

En la azotea del Antiguo Observatorio de Beijing se pueden ver algunos de los instrumentos diseñados por Verbiest.

El instrumento altazimutal se utilizaba para medir la posición de los astros respecto al horizonte y al cenit.

Instrumento altazimutal. Foto: © Paco Bellido
Instrumento altazimutal. Foto: © Paco Bellido

El globo celeste de 1,8 metros de diámetro se utilizaba para cartografiar e identificar objetos celestes.

Globo celeste. Foto: © Paco Bellido
Globo celeste. Foto: © Paco Bellido

La esfera armilar eclíptica del mismo tamaño servía para medir la diferencia de longitud eclíptica y las latitudes de los astros.

Esfera armilar. Crédito: © Paco Bellido
Esfera armilar. Foto: © Paco Bellido

La esfera armilar ecuatorial se utilizaba fundamentalmente para medir el tiempo solar verdadero y la posición de los astros.

Los aparatos de Verbiest en el Antiguo Observatorio de Beijing. Foto: © Paco Bellido
Los aparatos de Verbiest en el Antiguo Observatorio de Beijing. Foto: © Paco Bellido

El cuadrante altazimutal de 1,8 metros de radio permitía medir la altura o la distancia al cenit de los astros.

Cuadrante altazimutal. Foto: © Paco Bellido
Cuadrante altazimutal. Foto: © Paco Bellido

Por último, el sextante se usaba para medir la elevación de un astro sobre el horizonte. También se utilizaba para medir el ángulo de separación entre dos objetos, siempre que este no superara los 60 grados.

Sextante. Foto: © Paco Bellido
Sextante. Foto: © Paco Bellido

Estos grandes instrumentos con sus decoraciones de dragones típicamente chinas demuestran el ingenio de Verbiest como diseñador, ya que a pesar de su peso son muy fáciles de manejar.

En 1674, Verbiest escribió en chino Xinzhi Lingtai Yixiang Zhi (新製靈臺儀象志) (Revelación sobre los instrumentos astronómicos recién construidos en el observatorio) donde se describe el diseño, uso y función de los instrumentos además de las instrucciones necesarias para su fabricación. La obra abarcaba dieciséis volúmenes. Verbiest trabajó con artesanos expertos en la fundición de bronce que consiguieron transformar sus diseños en instrumentos astronómicos exactos. Estos instrumentos se basan en buena medida en los instrumentos de Tycho Brahe y permitían realizar medidas con una precisión de 15 segundos de arco. Los jesuitas llevaron a Tycho no sólo a Asia, sino también a España y Sudamérica, en algunas regiones el modelo ticónico se mantuvo durante dos siglos.

El principal motivo para la creación de estos instrumentos fue la introducción de una nueva escala en las medidas chinas. El círculo ecuatorial chino se había dividió en 365,25 grados para adaptarlo al día solar. Verbiest utilizó el círculo de 360 grados para simplificar el tratamiento matemático del calendario. Se añadieron tornillos y espirales para poder calibrar los instrumentos y para ponerlos en estación, todos podían equilibrarse mediante una plomada. Aunque los chinos habían desarrollado con anterioridad esferas armilares ecuatoriales, la esfera armilar eclíptica era una novedad, al igual que el cuadrante, el sextante o el astrolabio.

El observatorio en la actualidad

El Antiguo Observatorio de Beijing fue remozado y abierto como museo en 1983. Antes de los Juegos Olímpicos de 2008 se agregaron algunos instrumentos nuevos y se hicieron algunas reparaciones.

Esfera armilar. Foto: © Paco Bellido
Esfera armilar. Foto: © Paco Bellido

El observatorio es un remanso de paz en el bullicio de la capital china, en su cuidado jardín se pueden ver algunos instrumentos interesantes que se añaden a los seis instrumentos de Verbiest que hay en la azotea. En las tres salas del museo se hace un breve recorrido por la historia de la astronomía china. Se incluyen algunas maquetas de aparatos astronómicos y paneles explicativos en chino e inglés.

Shen Kuo, astrónomo de la dinastía Song. Foto: © Paco Bellido

Algunos instrumentos que se pueden ver en el jardín son réplicas de los originales, trasladados al Observatorio de la Montaña Púrpura de Nanjing en 1931 para evitar que cayeran en manos japonesas. Es de esperar que en el futuro los instrumentos originales vuelvan a su emplazamiento original.

Aparato para estudiar los movimientos del Sol. Foto: © Paco Bellido
Aparato para estudiar los movimientos del Sol. Foto: © Paco Bellido

Bibliografía

Cosmos. An Illustrated History of Astronomy and Cosmology, John North, The University of Chicago Press 2008

History of Astronomy, John Lankford (Ed.), Garland Publishing 1997

The Sextants of Beijing, Joanna Waley-Cohen, W.W. Norton & Co., 2000

El palacio de la memoria de Matteo Ricci: un jesuita en la China del siglo XVI, Jonathan D. Spence, Tusquets Editores, 2002

L’astronomia prima del telescopio, VV.AA., Edizioni Dedalo, 1997

Chinese Astronomy, http://hua.umf.maine.edu/China/astronomy/index.html

El beso en la Luna, http://mizar.blogalia.com

Wikipedia, http://en.wikipedia.org

9 Comentarios

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Jesús R. SánchezJesús R. Sánchez

Un crónica antológica por lo extensa y completa. Las vidas de estos jesuitas son dignas de una película.

Paco Bellido

Muchas gracias, Jesús. Enrique Joven escribió «El Templo del Cielo», donde aparece novelada parte de la vida de estos astrónomos. Desde luego que sería ideal para llevar al cine.

Manolo BarcoManolo Barco

Excelente artículo Paco, brillante y de altísimo nivel como siempre. Cuantas cosas aprendo leyéndote. Un abrazo.

Enrique Joven

Hola Paco:
Me alegra muchísimo de que hayas vuelto a publicar esta entrada sobre la astronomía china. Recuerdo lo mucho que me ayudó para empezar mi novela… Estupendo de cabo a rabo.
Por cierto, un detalle nimio. Cuando me documenté, descubrí varios errores en Wikipedia cotejando con fuentes originales. Uno de ellos es bastante curioso: Adam Shall no llegó a perder ninguna competición astronómica. Cayó en desgracia por otros motivos frente al Emperador, pero siempre fue superior ante los astrónomos chinos.
En fin, que me ha encantado volver a leerlo. Un abrazo
Enrique

Paco Bellido

Muchas gracias, Enrique. Pues la historia se repite en otras fuentes, como suele ocurrir. El artículo ya tiene algún tiempo, así que tendré que mirar más despacio de dónde procede el error. ☺

Juan MoralesJuan Morales

Saboreando este magnífico artículo, estaba pensando como Jesús. Pero con una sola película no sería suficiente, tendría que ser una serie. Historia de China, guerras, dinastías, astronomía y religión, luchas políticas…. Incluso, seguro que habría alguna intriga palaciega amorosa, quién sabe si con con alguno de estos Jesuitas por medio.
Vaya, vaya, qué fantástica historia y además verdadera.
Cómo no puede ser menos, muchas gracias Paco por ilustrarnos.

Paco Bellido

Muchas gracias, Juan. Los jesuitas son un caso aparte en la historia de la Iglesia. Fundaron un montón de observatorios por todo el mundo, desde África al Lejano Oriente. Mismamente en España llegó a haber ocho de ellos.

LaureLaure

Genial artículo, Paco. Enhorabuena.
Una mezcla perfecta entre historia y ciencia, entre pasión y tecnología.

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