Fobos y Deimos

Anoche tuvimos el máximo acercamiento de Marte a la Tierra durante esta oposición marciana de 2018. Aproveché la ocasión para intentar captar Fobos y Deimos, los satélites de Marte.

Marte durante su máximo acercamiento a la Tierra de 2018. Foto: © Paco Bellido

Fobos y Deimos fueron descubiertos por el astrónomo americano Asaph Hall en 1877 (el 12 y 18 de agosto, respectivamente) con el refractor de 66 cm, el telescopio más grande del mundo en la época, del Observatorio Naval de los Estados Unidos en Washington D.C.. La existencia de lunas en Marte era una cuestión con la que se venía especulando desde antiguo. Johannes Kepler había deducido que, puesto que la Tierra tiene un satélite y Júpiter cuatro (los descubiertos por Galileo), Marte debería tener dos para seguir la sucesión natural.  Una intuición muy acertada, pero por una razón totalmente errónea. En realidad Júpiter tiene muchos más satélites, 79 a fecha de hoy y los que queden por descubrir.

Asaph Hall. Crédito: Wikimedia Commons

Cuando Galileo descubrió que Saturno no era un planeta como los demás, sino que parecía triple, avisó a la comunidad de eruditos con uno de sus enrevesados anagramas: smaismrmilmepoetaleumibunenugttauiras que reordenado se transformaba en Altissimum planetam tergeminum observavi (“He observado que el planeta más distante tiene forma triple”), Kepler reordenó el mensaje incorrectamente como Salve umbistineum geminatum Martia proles (Salve, furiosos gemelos, hijos de Marte). Es lo que tiene usar anagramas, que no hay forma de que el destinatario esté seguro de lo que quiere decir el remitente.

En 1726 Jonathan Swift publica Los viajes de Gulliver. Durante su viaje a Laputa, el protagonista se entera de que los científicos del país han descubierto dos pequeñas lunas en Marte.

« […] Este imán está al cuidado de ciertos astrónomos, quienes, en las ocasiones, lo colocan en la posición que el rey indica. Emplean aquellas gentes la mayor parte de su vida en observar los cuerpos celestes, para lo que se sirven de anteojos que aventajan con mucho a los nuestros; pues aunque sus grandes telescopios no exceden de tres pies, aumentan mucho más que los de cien yardas que tenemos nosotros, y al mismo tiempo muestran las estrellas con mayor claridad. Esta ventaja les ha permitido extender sus descubrimientos mucho más allá que los astrónomos de Europa, pues han conseguido hacer un catálogo de diez mil estrellas fijas, mientras el más extenso de los nuestros no contiene más de la tercera parte de este número. Asimismo han descubierto dos estrellas menores o satélites que giran alrededor de Marte, de las cuales la interior dista del centro del planeta primario exactamente tres diámetros de éste, y la exterior, cinco; la primera hace una revolución en el espacio de diez horas, y la última, en veintiuna y media; así que los cuadros de sus tiempos periódicos están casi en igual proporción que los cubos de su distancia del centro de Marte, lo que evidentemente indica que están sometidas a la misma ley de gravitación que gobierna los demás cuerpos celestes».

Swift no solo atinó en el número de satélites marcianos, sino que además en su novela les asigna una distancia muy próxima al planeta, con el orden de magnitud correcto. Ya en el siglo XX, uno de los diseñadores de las sondas soviéticas Mars y Venera, un tal Perminov, especuló con que Swift había encontrado y descifrado unos registros que los marcianos dejaron olvidados en la Tierra (¡!).

En honor a su intuición la región Laputa Regio de Fobos toma su nombre de la tierra imaginada en la novela de Swift y muchos de los cráteres de esta luna también se bautizaron siguiendo esta obra.

Por su parte, el filósofo francés Voltaire publica en 1750 la novela Micromegas donde un visitante procedente de la Sirio explica que Marte tiene dos satélites. Por ello, también Voltaire da nombre a uno de los cráteres de Fobos.

En fechas mucho más recientes, en 1959, el astrónomo soviético Iosif Shklovski conjeturó que Fobos estaba hueco y, sin duda, ello debía obedecer a que se trataba de una estación espacial fabricada por los marcianos. Eso explicaba también que Herschel no hubiera sido capaz de descubrir los satélites marcianos, la estación espacial Fobos no se había construido en la época del descubridor de Urano.

Los satélites de Marte son muy pequeños y están muy cerca del planeta rojo, esa es la razón por la que no se han descubierto antes. Lo cierto es que es posible captar Fobos y Deimos con telescopios de aficionado, a partir de 20 cm. Anoche los pude captar con mi catadióptrico de 23,5 cm de diámetro y una cámara ZWO ASI 174 MM. Hay que forzar mucho la ganancia porque la diferencia de magnitudes entre el planeta (-2,8) y Fobos (10,5) y Deimos (11,6) hace que el brillo de Marte sea 100.000 veces mayor que el de Fobos y la diferencia es mayor aún en el caso de Deimos.

He colocado sobre la imagen saturada de Marte otra imagen como referencia con los parámetros normales de captura de Marte. Este es el tamaño del disco marciano real a escala. En la imagen donde aparecen los satélites el tamaño aparente del disco marciano aparece muy aumentado por efecto de la exposición.

Fobos y Deimos el 31 de julio de 2018. Foto: © Paco Bellido

Unos días antes lo había intentado con menos éxito debido a usar demasiado aumento. Si alguien quiere probar, mi consejo es prescindir de la lente de Barlow.

Fobos (del griego Φóβoς, «miedo») es la más grande de las dos lunas de Marte y la más cercana al planeta, es más brillante y por ello destaca más en la foto, a la izquierda. Deimos (del griego Δείμος, «terror») con poco más de 12 km de diámetro es una de las lunas más pequeñas que han recibido nombre. Me parece sorprendente poder captar desde la azotea de mi casa un cuerpo tan pequeño.

Fobos y Deimos captados por la High Resolution Stereo Camera (HRSC) de la sonda europea Mars Express. Crédito: ESA

Addendum:

Me piden por Twitter consejos para ver los satélites de Marte visualmente con el telescopio. Como ya hemos comentado, hacen falta diámetros superiores a 20 cm para ver las esquivas lunas de Marte. La fórmula de Pogson nos indica que la variación de brillo ronda un factor de 100.000.  En efecto, las más de 13 magnitudes de diferencia entre Marte y Fobos y la proximidad de las lunas al planeta rojo hacen que detectar visualmente los satélites suponga todo un reto. El método clásico consiste en fabricar una pequeña máscara que tape el planeta. Una banda de papel aluminio (que es muy fino y permite que el ocular no tenga problemas de holgura) de unos 1,5-2 mm de anchura puede servir al efecto. Conviene utilizar algún programa como WinJupos para conocer el momento de mayor separación entre los satélites y el planeta. Mientras más cerca estén a Marte, más difícil será verlos.

Máscara para ocultar el brillo de Marte. Fuente: skyandtelescope.com

El seeing y la calidad del cielo también resultan determinantes. Este año las condiciones son complicadas porque Marte está bastante bajo, pero buscando el momento adecuado es posible tener suerte y emular a Asaph Hall. ¡Suerte! Si consigues verlos, deja un mensaje en los comentarios.



16 Comentarios

  1. Excelente crónica. Es sorprendente la cantidad de genios que “adivinaron” el número de satélites marcianos. La intuición es una cualidad que suele ser infravalorada.

    1. Muchas gracias, Jesús Rafael. En efecto, la intuición de algunos astrónomos es fascinante. Kepler adivinó por el mismo método la existencia de una gran mancha roja en Júpiter.

      En 1610, tras descubrir que Venus tiene fases como la Luna, Galileo escondió en la frase Haec immatura a me iam frustra leguntur oy (Estoy trayendo estos asuntos inmaduros en vano, ¡oy!) el anagrama Cynthiae figuras aemulatur mater amorum (las figuras de Cynthia [otra forma de referirse a Selene] emulan a la madre del amor) que Kepler nuevamente reordenó incorrectamente como macula rufa in Jove est gyratur mathem (Hay una mancha roja que gira matemáticamente con Júpiter).

      Así que Kepler no solo vaticinó que Marte tiene dos satélites, sino que en Júpiter había una gran mancha roja.

  2. Tremendo tu trabajo, Paco, lo sigo en Twitter y es alucinante las cosas que se pueden lograr con pasión y tiempo, incluso aunque se carezca de grandes medios. Por curiosidad, ¿La azotea de su casa está en una ciudad o en una zona más campestre?

      1. Aún más mérito, enhorabuena. El mío en Málaga capital y no me decido a invertir en equipo por el cielo, soy de coger una silla de la playa reclinable y mis prismáticos para echar ratos de observación desde mi azotea

  3. Asombroso lo de Jonathan Swift. Yo lo descubri en 1972 cuando tenia 12 años, y wra un ovnidicto incondicional, quede muy emocionado, ja jja

  4. No se si me pasa solo a mi, pero observando Marte con un refractor de 102mm usando 200 aumentos solamente se veia el casquete polar sur y muy poco mas -algo oscuro muy vago en el hemisferio sur y ya-. Me extraña que en la foto se puedan ver tantos detalles, incluso viendo el tamaño del telescopio.

    1. La clave está en el uso del filtro infrarrojo. En visual apenas hay contraste con la tormenta de polvo, en cualquier caso, intentar buscar parecidos entre una imagen apilada y una observación visual en un equipo mucho más pequeño… en fin.

      1. No soy astrofotógrafo excepto pruebas de enchufar la cámara al ocular con la Luna y star trails, solamente me dedico a la visual, y salvo saber de usar filtros de colores para realzar algunos detalles no sabía que el filtro infrarrojo sirviera para eso.

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Por Paco Bellido
Publicado el ⌚ 31 julio, 2018
Categoría(s): ✓ Fotografía • General • Observación astronómica
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