El antiguo observatorio astronómico de Dorpat (Estonia)

Por Paco Bellido, el 28 noviembre, 2020. Categoría(s): Destinos astronómicos ✎ 3

Un pequeño observatorio en una remota ciudad de un país distante consiguió en el siglo XIX aparecer en todos los libros de Astronomía gracias a los descubrimientos que astrónomos de renombre hicieron entre sus paredes.

Tartu es una tranquila ciudad universitaria del centro de Estonia que aparece citada por primera vez en un documento de 1030. Dorpat, como era conocida antiguamente, fue desde el siglo XIII una de las ciudades de la poderosa Liga Hanseática, la federación comercial y defensiva de ciudades alemanas y del Báltico.  En 1721 la ciudad pasó a manos del imperio zarista ruso. Como centro intelectual y cultural de la región de Livonia buena parte de sus edificios históricos están ligados a su Universidad, refundada en 1802. A esta universidad perteneció también el observatorio astronómico de Dorpat.

El observatorio de Dorpat

El observatorio fue un proyecto del profesor de física Georg Friedrich Parrot (1767 – 1852), primer rector de la nueva universidad. El encargado de su dirección sería Johann Wilhelm Andreas Pfaff (1774 – 1835), titular de la cátedra de matemáticas. Debido a los retrasos en la construcción, Pfaff realizó las primeras observaciones astronómicas desde la azotea de su edificio de apartamentos.

Ernst Christoph Friedrich Knorre (1759 – 1810), otro de los astrónomos de la nueva institución, consiguió determinar la latitud geográfica de Dorpat con instrumentos de fabricación propia. Knorre no llegó a vivir lo suficiente para ver el nuevo observatorio terminado.

El antiguo observatorio fue diseñado por el arquitecto Johann Wilhelm Krause (1757-1828) y se construyó entre 1808 y 1810. Se sitúa en el emplazamiento del antiguo castillo episcopal de la ciudad. El edificio está orientado de este a oeste con dos salas meridianas. Los constructores siguieron el ejemplo de los observatorios de las universidades de Gotinga y Uppsala.

Edificio principal del antiguo observatorio de Dorpat. Foto: Paco Bellido

Entre los primeros instrumentos instalados destaca un instrumento de tránsito de 2,40 metros de focal salido, cómo no, del taller londinense de Dollond, el gran proveedor de instrumentación astronómica de la época.

Los grandes astrónomos de Dorpat

En este observatorio han ejercido de directores grandes astrónomos como Friedrich Georg Wilhelm Struve (1793-1864), el primero de una célebre dinastía de astrónomos que abarcó cinco generaciones.

Struve había nacido en Altona, Dinamarca, a la edad de 15 años entró a la Universidad de Tartu (Estonia), en la Rusia Imperial, donde estudió primero filología, pero pronto cambió su atención a la astronomía gracias a la influencia del profesor de astronomía Huth, sucesor de Pfaff, que despertó en el joven el interés por el cielo.

En los meses de verano de 1815 y 1816, Struve realizó una gira por Alemania visitando a los principales astrónomos del país, Olbers, Gauss y Bessel. Y también visitó los talleres de Repsold, Fraunhofer y otros fabricantes de instrumentos.

En la firma Reichenbach und Ertel de Múnich encargó un círculo meridiano que se instalaría en la sala meridiana occidental en 1822, donde sigue en la actualidad. En muchos observatorios históricos de Europa encontramos la máquina divisora de círculos ideada por Georg Friedrich von Reichenbach (1771 – 1826), un instrumento de gran precisión que permitía realizar medidas muy exactas. Con este instrumento, durante 748 noches de observación Struve realizó una exhaustiva serie de mediciones de estrellas dobles.

Tras ser ascendido a director del observatorio, consiguió un instrumento magnífico fabricado por Fraunhofer que llegó a Dorpat en noviembre de 1824 en 22 cajones de madera procedentes de Múnich. Una vez montado e instalado provisionalmente en la sala meridiana occidental, Struve pudo comprobar la excelente calidad del instrumento. Con un diámetro de 24,4 centímetros y una focal de 4,33 metros era el refractor acromático más grande del mundo. Pero no solo eso, se estima que el instrumento permitía resolver detalles de menos de 1” de arco, con el micrómetro de hilo se conseguían aumentos de 600×.

El refractor de Fraunhofer. Foto: Paco Bellido

La torre del edificio neoclásico estaba coronada por una cúpula que sería la morada definitiva del refractor Fraunhofer. Junto al observatorio y, conectada al mismo, se encontraba la casa del astrónomo.

Detalle de la cúpula principal del observatorio. Foto: Paco Bellido

Struve fue una figura clave en la astronomía del siglo XIX, calculó la paralaje de Vega y catalogó 2714 estrellas dobles. También descubrió que la estrella Theta Orionis es séxtuple. Con el refractor Fraunhofer, Struve pudo realizó observaciones de estrellas dobles, cuyos resultados publicó en 1827 en la obra Catalogus novus stellarum duplicium et multiplicium. Diez años después publicó la detallada obra Stellarum duplicium et multiplicium mensurae micrometricae, en la que resumía sus mediciones micrométricas en sistemas estelares dobles y múltiples. Struve fue director del observatorio entre 1818 y 1839.

Friedrich Georg Wilhelm von Struve. Crédito: Wikimedia Commons

Otro de los directores insignes fue Johann Heinrich von Mädler (1794-1874) el mejor observador lunar de la primera mitad del siglo XIX. Su mapa lunar, conocido como Mappa Selenographica, era tan completo que se consideró una obra definitiva, lo cual hizo que muchos astrónomos dejaran de interesarse por la Luna. Cuando Struve se marchó a San Petersburgo con la idea de fundar el observatorio de Pulkovo, Mädler se hizo cargo en la dirección del observatorio, dirigiéndolo de 1840 hasta 1864. En la época en que Mädler recibió la invitación para dirigir el observatorio de Tartu, el astrónomo alemán había establecido una relación sentimental con una prometedora poetisa llamada Minna von Witte. Su madre estaba muy interesada en la ciencia e incluso había construido un globo lunar en relieve. Mädler conoció a la familia por el gran interés que la señora von Witte tenía hacia la astronomía, pero poco a poco fue la hija quien acaparó todo el interés de Mädler. El puesto de director del observatorio le permitiría casarse con su amada pero, por otra parte, suponía alejarse de sus familiares y conocidos. Tras muchas dudas decidieron viajar a Dorpat donde se hizo cargo del refractor de Fraunhofer, lo que le permitió realizar un extenso estudio de la superficie lunar. En Tartu también se dedicó a los estudios meteorológicos, durante casi seis años registró la presión, la temperatura, las precipitaciones, las nubes y otras condiciones atmosféricas tres veces al día (a las 9 de la mañana, a las 3 de la tarde y a las 9 de la noche) a fin de establecer una correlación entre el tiempo y las manchas solares. Además, observó planetas, cometas y nubes noctilucentes. Pero Mädler también fue un prolífico divulgador, su libro Der Wunderbau des Weltalls, oder Populäre Astronomie, tuvo ocho ediciones y fue uno de los libros de astronomía más leídos en el siglo XIX.

Johann Heinrich von Mädler. Crédito: Wikimedia Commons

 

Otro de los nombres importantes en la historia de este observatorio es el de Ernst Julius Öpik (1893 – 1985), observador interesado en los cuerpos menores del sistema solar como asteroides, cometas y meteoros. Öpik predijo en 1922 la existencia de un gran número de cráteres en Marte, predicción que se vio confirmada tras la visita de las primeras sondas espaciales al planeta rojo. Fue el primero en postular la existencia de una nube de cometas más allá de la órbita de Plutón, región que ahora conocemos como nube de Oort. Öpik utilizó un refractor Zeiss que sustituyó al refractor Fraunhofer en 1911 y que desde entonces ha sido el principal instrumento de la torre de observación central.  Ernst Öpik se vio obligado a abandonar Estonia en 1944 por razones políticas y comenzó una segunda carrera como científico en el observatorio de la ciudad norirlandesa de Armagh.

Un observatorio en el Patrimonio de la Humanidad

El observatorio de Tartu está incluido desde 2005 en la lista de lugares Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. La razón para incluir este observatorio estriba en la importancia que tuvo a la hora de realizar una medición precisa de la Tierra mediante un arco geodésico que pasaba precisamente por éste lugar. El arco es un conjunto de triangulaciones que se extiende por diez países (Noruega, Suecia, Finlandia, Estonia, Letonia, Lituania, Rusia, Bielorrusia, Ucrania y Moldavia), a lo largo de 2.820 km, desde Hammerfest (Noruega) hasta el Mar Negro. Lo componen 34 puntos de la triangulación realizada entre 1816 y 1855 por Struve, que constituyó la primera medición precisa de un largo segmento de meridiano. Esta triangulación contribuyó a definir y medir la forma exacta de la Tierra y desempeñó un papel importante en el adelanto de las ciencias geológicas y la realización de mapas topográficos precisos. El sitio inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial comprende 34 de los puntos fijos originales señalados de distinta manera: perforaciones en rocas, cruces de hierro, túmulos y obeliscos.

El arco de Struve es uno de los logros científicos y técnicos más avanzados de su época y ha servido para conectar durante dos siglos a los países desde el Mar Negro al Océano Ártico y gracias a esta inclusión en el Patrimonio de la Humanidad seguirá haciéndolo en el futuro.

Monumento conmemorativo a la determinación de la paralaje de Vega. Foto: Paco Bellido

El antiguo observatorio de Tartu, dado que el moderno observatorio se encuentra en la colina de Tõravere a 20 km al sudoeste de la ciudad, alberga la interesante colección de instrumentos históricos: el reflector de Herschel de 1806, un instrumento de paso Dollon de 1813, un círculo meridiano Reichenberg de 1822, el famoso refractor Fraunhofer de 9 pulgadas (1824), un heliómetro Repsold de 1873, un telescopio cenital Repsold de 1897, un refractor Zeiss de 8 pulgadas (1911) y un astrógrafo Petzval de 6 pulgadas (1911).

El nuevo observatorio de la Universidad de Tartu (Estonia). Crédito: Wikimedia Commons

 

Bibliografía:

BELLIDO, Paco. La tumba del sol. AstronomíA, 106. Abril 2008.

WITT, Wolker. Astronomie in Estland. Sterne und Weltraum, diciembre 2020.



3 Comentarios

  1. Gran entrada, como todas las anteriores. Gracias por estos reportajes,son una maravilla y la combinacion de astronomia, historia y telescopios me fascina. Enhorabuena

  2. Interesante información, que como dice Angel, buena combinación de ciencia, historia y cultura general. Por eso soy orgulloso de estar registrado en NAUKAS. Me satisface poder leer estor artículos que en verdad me enseñan. Dios bendiga a todos y les de siempre su salud.

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Por Paco Bellido, publicado el 28 noviembre, 2020
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