El Horologion de Andrónico de Cirro

Además del precioso Observatorio Nacional y del intrigante Mecanismo de Anticítera que se conserva en el Museo Arqueológico Nacional de Atenas, la capital griega esconde algunos tesoros arqueológicos relacionados con la astronomía que son menos conocidos de lo que en justicia debería corresponderles. Buen ejemplo de ello son los restos de un antiguo observatorio del siglo V antes de nuestra utilizado por Metón de Atenas o el edificio al que dedicamos esta entrada que, si bien es relativamente célebre, tiene un pasado fascinante poco conocido.

A pesar de lo que su nombre pudiera indicar, el ágora romana de Atenas no tiene mucho que ver con los romanos. El término deriva de la época en que se construyó, en torno al siglo I de nuestra era. En esta plaza pública, animada zona comercial y de reunión, se encontraba la Biblioteca de Adriano y la que se considera la estación meteorológica y astronómica más antigua de la historia: el Horologion de Andrónico, también conocido como Torre de los Vientos.

Vista actual de la Torre de los Vientos. Foto: Paco Bellido
Vista actual de la Torre de los Vientos. Foto: Paco Bellido

Este edificio se levantó a finales del período helenístico, en torno al año 50 antes de nuestra era. Se trata de una torre octogonal de unos 8 metros de diámetro y 13,85 metros de altura construida en mármol pentélico que se asienta sobre tres escalones (crepidoma). El interior es de estilo dórico y el exterior de estilo corintio, tiene dos puertas de acceso situadas en los lados NE y NW. Su artífice fue el astrónomo de origen macedonio Andrónico de Cirro (Ἀνδρόνικος Κυρρήστου, en griego), constructor de esferas celestes e instrumentos astronómicos, siendo el más famoso de ellos precisamente el que nos ocupa. En cada una de las ocho caras de la torre se representan las deidades correspondientes a los anemoi, los principales dioses del viento: Bóreas (N), Cecias (NE), Euro (E), Apeliotes (SE), Noto (S), Libis (SW), Céfiro (W) y Escirón (NW). Cada figura porta los atributos correspondientes y bajo la cornisa también aparecían sus nombres inscritos en piedra.

Las ocho deidades de la torre de los vientos: Bóreas (N), Cecias (NE), Euro (E), Apeliotes (SE), Noto (S), Libis (SW), Céfiro (W) y Escirón (NW)
Las ocho deidades de la torre de los vientos: Bóreas (N), Cecias (NE), Euro (E), Apeliotes (SE), Noto (S), Libis (SW), Céfiro (W) y Escirón (NW)

Bóreas aparece representado como un ser alado que sopla el gélido viento del norte con una caracola; Cecias arroja granizo desde un cesto; Euro, es un anciano barbado envuelto en una capa; Apeliotes aparece como un joven que lleva frutas y grano; Notos, portador de la lluvia, vacía un jarro de agua; Libis, sujeta la popa de un barco que dirige con su soplo; Céfiro es un joven semidesnudo que esparce las flores que lleva en su manto y Escirón esparce cenizas de una vasija de bronce.

Bóreas, el viento del norte. Foto: Paco Bellido
Bóreas, el viento del norte. Foto: Paco Bellido

Estos dioses se representaban en ocasiones como ráfagas de viento, mientras que otras veces, como ocurre en el Horologion, aparecen personificados como seres alados. Según cuenta Vitruvio en De Architectura, en la parte superior del tejado cónico de la torre había una veleta de bronce, hoy desaparecida, con la forma de Tritón, deidad marina de la mitología griega, que marcaba la dirección del viento por medio de una varilla que portaba en la mano. De hecho, según la Enciclopedia Británica, la costumbre de colocar veletas en los tejados procede de esta primera veleta ateniense.

Grabado del aspecto original de la Torre de los vientos según Stuart y Revett, The Antiquities of Athens (Vol.I), 1762. Crédito: Wikimedia Commons
Grabado del aspecto original de la Torre de los vientos según Stuart y Revett, The Antiquities of Athens (Vol.I), 1762. Crédito: Wikimedia Commons

En el techo interior se conservan restos de pigmento azul que apuntan a una decoración polícroma. En el suelo hay unos surcos y canales que indican la existencia de un antiguo mecanismo hidráulico.

Ilustración del aspecto original de la torre en época helénica y en época otomana. Robert C. Magis, © National Geographic Society
Ilustración del aspecto original de la torre en época helénica y en época otomana. Robert C. Magis, © National Geographic Society

Los comerciantes del ágora podían saber la hora gracias a las indicaciones de los relojes de sol o bien de la clépsidra (reloj de agua) que permitía conocer la hora cuando estaba nublado o incluso de noche. Un manantial que nacía en la Cueva de Pan, en el lado septentrional de la colina de la Acrópolis, surtía de agua la clépsidra. Una tubería conducía esta agua hasta un gran depósito que ocupaba el anexo cilíndrico a la torre y que suministraba a la clépsidra agua a una presión hidráulica constante. Unas estatuas de Poseidón, Atlas y Hércules, además de otras fuentes, formaban parte operativa del mecanismo.

Según Noble y Price, los restos del interior del Horologion apuntan a la existencia de un reloj de agua, una clépsidra que probablemente estuviera unida a un reloj anafórico, un aparato inventado por Hiparco y descrito por Vitruvio, similar en algunos aspectos al astrolabio. El dispositivo constaba de un disco metálico que tenía grabadas las constelaciones y que daba una vuelta completa en un período de 24 horas accionado por la clépsidra. En este sentido, el mecanismo permitía, además de medir el tiempo durante las 24 horas de día, predecir los movimientos de las constelaciones y de los planetas a lo largo de las estaciones, esto podría tener utilidad a la hora de realizar horóscopos de los nacidos de día o, sencillamente, como atracción curiosa para los visitantes. Los restos de una antigua barandilla de piedra labrada en torno al centro de la torre parecen indicar que, efectivamente, existía algún mecanismo que quedaba separado de los visitantes.

Principio de funcionamiento del reloj anafórico. Tomado de Kostas Kotsanas.
Principio de funcionamiento del reloj anafórico. Tomado de Kostas Kotsanas.

La idea no es descabellada, en el Museo de Salzburgo se conservan los restos del disco de un reloj anafórico de época romana que apareció cerca de Salzburgo en 1899. Tiene 170 cm de diámetro y en el disco aparecen representadas las constelaciones. También se conserva un fragmento de otro más pequeño, de solo 35 cm, en el Musée des Antiquités Nationales en Saint-Germain-en-Laye (Francia). El reloj anafórico se desarrolló en torno al año 100 antes de nuestra era en Grecia y, posteriormente, fue tomado por los romanos.

Al entrar en la Torre de los Vientos, el visitante podría haber sido testigo de una sorprendente exhibición de virtuosidad técnica. En el centro de la Torre habría una representación en bronce de los cielos, con las constelaciones y el Sol girando casi imperceptiblemente y reproduciendo su movimiento en la bóveda celeste. A medida que el Sol se desplazaba con el disco anafórico, pasaba tras una malla de indicadores metálicos que señalaban la hora en cualquier momento del día o de la noche. La naturaleza teatral de este espectáculo es coherente con la decoración exterior de la torre. La Atenas de Andrónico era lugar para el asombro y la belleza, donde la gente se maravillaba con los logros de los matemáticos y astrónomos.

Ilustración del interior de la torre con la clépsidra y el planetario. Robert C. Magis, © National Geographic Society
Ilustración del interior de la torre con la clépsidra y el planetario. Robert C. Magis, © National Geographic Society

Debajo de las esculturas de los vientos aparecen grabadas en piedra las líneas horarias de los ocho relojes de sol verticales de la torre. Es seguro que en su época estaban pintadas y eran más visibles que ahora, que prácticamente pasan desapercibidas. Aunque los gnomones originales no se conservan, las réplicas modernas, instaladas en el siglo XIX, siguen cumpliendo su función. De este modo, el monumento servía como estación meteorológica y como marcador de la hora. Cada reloj de sol lleva grabadas tres curvas, una correspondiente a los equinoccios y las otras dos correspondientes a los solsticios. El reloj enfrentado al Sur, que corresponde a Notos, presenta un elegante diseño simétrico y no es el único reloj de sol de ese lado de la torre. Más abajo, en la torre de agua cilíndrica, se conservan restos de un noveno reloj.

Detalles de la trayectoria de las sombras en tres de los relojes de sol.
Detalles de la trayectoria de las sombras en tres de los relojes de sol.

A lo largo de la historia, el edificio ha sufrido daños graves que siguen siendo claramente visibles a día de hoy. En el interior se conserva un grafito de época romana que representa un barco y que data en torno a los siglos II-IV de nuestra era. Tras la época clásica, el edificio sirvió para distintos fines: como baptisterio de una iglesia ortodoxa, posteriormente, en los siglos XIII y XIV se utilizó como campanario, según revelan fragmentos murales de contenido religioso (un ángel y un santo a caballo) en las paredes del interior.

La Torre de los Vientos de Atenas. Martinus Rørbye (1839)
La Torre de los Vientos de Atenas. Martinus Rørbye (1839)

En el siglo XVIII, durante el período otomano, se convirtió en tekke, un edificio para reuniones de la hermandad sufí, utilizado por los derviches giróvagos. A lo largo de los siglos, la torre quedó semienterrada por el material acumulado. Entre 1837 y 1845, la Sociedad Arqueológica Griega realizó excavaciones y entre 1916 y 1919 se llevaron a cabo trabajos de restauración. Las últimas restauraciones datan de 2014-2016.

Vista general de la Torre de los vientos según Stuart y Revett. The Antiquities of Athens, 1762. Crédito: Wikimedia Commons
Vista general de la Torre de los vientos según Stuart y Revett. The Antiquities of Athens, 1762. Crédito: Wikimedia Commons

En varios lugares hay edificios que siguen el diseño del Horologion, entre ellos destacan la Torre de los Vientos que corona el Observatorio Radcliffe de la Universidad de Oxford; el mausoleo de Panavis Vagliano, fundador de la Biblioteca Nacional Griega en el West Norwood Cemetery, de Londres o el Observatorio Daniel S. Schanck de la Universidad Rutgers.

Fotografía de Claudius Galen Wheelhouse en la que aparece la torre sin excavar en 1850.
Fotografía de Claudius Galen Wheelhouse en la que aparece la torre sin excavar en 1850.

El Horologion es una obra maestra de la técnica griega, para levantarlo fue necesario aunar conocimientos de astronomía, arquitectura, geometría, instrumentación e hidráulica, toda una muestra del ingenio humano de la época. Es una lástima que el edificio no tenga la importancia que merece y que, prácticamente, pase desapercibido entre la gran cantidad de atractivos que tiene la ciudad.

REFERENCIAS:

PANOU Evangelia, THEODOSSIOU, Efstratios, MANIMANIS, Vassilios N. y KALACHANIS Konstantinos. The Astronomical Monuments of Athens. Global journal of multidisciplinary and applied sciences. GJMAS Journal-2014-2-2/47-52

NOBLE, Joseph V. y DE SOLLA PRICE, Derek J. The Water Clock in the Tower of the Winds. American Journal of Archaeology Vol. 72, No. 4 (Oct., 1968), pp. 345-355

KUTZNISCH, Paul. Sic Itur Ad Astra: Studien Zur Geschichte Der Mathematik und Naturwissenschaften: Festschrift Für Den Arabisten Paul Kunitzsch Zum 70. Geburtstag. Otto Harrassowitz Verlag, 2000

MUSEUM OF ANCIENT GREEK TECHNOLOGY


4 Comentarios

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josemijosemi

Muy interesante esto que cuentas. He visto muchas veces la torre por fuera, pero no tenia ni idea de su funcion exacta.

Paco Bellido

Esa es mi impresión, que es un edificio relativamente conocido, a fin de cuentas todo el que va a Atenas lo ve, pero no es tan conocido como debiera. Hace falta una puesta en valor.

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